viernes, 4 de noviembre de 2016

CANSANCIO VITAL



La propuesta de Holanda de ampliar la posibilidad de eutanasia a quienes han perdido el interés por la vida supone un salto cualitativo.

Uno debe ser capaz de elegir por sí mismo cuándo quiere acabar con su vida”. La frase ha causado conmoción en Holanda porque quien la sostiene es un ex diputado democristiano, católico devoto, que ha decidido suicidarse junto a su esposa, enferma terminal. Frans Jozef van der Heijden y esposa Gonni llevaban 53 años casados y partieron de la mano, en su casa, arropados por sus hijos. Él tenía 78 años, había sido diputado entre 1982 y 1998 y había ejercido diversos cargos públicos en el Ayuntamiento de Rotterdam. Su esposa tenía 76 y sufría una enfermedad incurable. Cuando ella decidió acogerse a la eutanasia, él decidió acompañarla.

el país debate la propuesta del Gobierno de ampliar la ley de la eutanasia para permitir el derecho a solicitarla simplemente por cansancio de vivir. De momento es solo un proyecto que deberá debatirse en el Parlamento, pero Van der Heijden se ha adelantado con un suicidio que, dadas sus profundas convicciones religiosas, supone un aval póstumo muy significativo, especialmente porque la frase citada al principio venía precedida de otra también clara y directa: “El debate sobre la posibilidad de elegir el final de la vida ha estado muy dominado por las minorías religiosas, que se benefician de la debilidad política del país”.

Holanda fue el primer país en el mundo en legalizar la eutanasia. Lo hizo en 2002 y tiene ya por tanto una considerable experiencia en su aplicación. En estos 16 años, la sociedad holandesa ha tenido la oportunidad de verificar que los abusos que se habían augurado no se han producido.

Ahora Holanda quiere dar un paso más y regular la posibilidad de poner fin a la vida simplemente por cansancio de vivir. La propuesta rompe una barrera psicológica importante. Todo el mundo puede entender que alguien que sufre mucho, no tiene cura posible y está a las puertas de la muerte quiera poner fin a su vida cuando él elige. La eutanasia solo se ha permitido hasta ahora en casos que se considera “justificados” por algo externo al propio paciente, que le hace sufrir y que no puede controlar. Pero elegir morir por cansancio de vivir supone un salto cualitativo.
Vivir sin ganas de vivir es un escenario vital plausible conforme aumente la esperanza de vida y la medicina amplíe su capacidad de “reparar” tejidos y órganos que podrán seguir funcionando, pero en un organismo muy debilitado, agotado por la edad. O por las circunstancias, todos tenemos un limite de resistencia .. y cuando llegamos a èl , deberíamos poder decidir si continuar .. o parar.

Aceptar el derecho a morir por cansancio supone un reconocimiento más pleno del principio de autonomía del individuo. Supone aceptar que sea él quien decida si merece la pena seguir viviendo o no. Una sociedad madura ha de poder garantizar este tipo de libertad, pero también ha de velar porque sea realmente un acto de libertad y no de necesidad.


Tema difícil y delicado, y que no gusta tratar. Da miedo, pero me parece fundamental que se tenga también el derecho a decidir sobre la propia vida, sin necesidad de llevar a la familia a la situación de asumir decisiones que socialmente no están aceptadas y que además "marcan" a los que se quedan, de un modo trágico y cruel.

Es complicado, difícil, y con muchos matices. Lo se ... pero también es real, cotidiano y triste.

Como siempre gracias por la lectura y los comentarios si quereis hacerlos.

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